Vamos a hacer una introducción para que se entienda bien:
El nieto de los Reyes Católicos se convertirá en el primero de una nueva dinastía con la que la recién nacida España verá cómo se convierte en la primera potencia mundial. Carlos será la cabeza de un imperio que será el eje de Europa y el dueño de gran parte del nuevo continente. Pero sus éxitos en la política exterior no pueden cegarnos: siempre se consideró un extranjero y descuidó la política interior.Su hijo, Felipe II, consolidará el Imperio y hará posible el gran sueño de los Reyes Católicos: la unificación territorial peninsular con la incorporación de Portugal a la corona española. Es hijo de Carlos I y compartirá con él algunos parecidos y tendrá algunas diferencias.
Entre los parecidos destacan sus motivaciones en la política exterior: a ambos les movió en sus actuaciones europeas la defensa de su autoridad, de la hegemonía en Europa, y la defensa del catolicismo.
Así, su poderoso reinado estuvo repleto de luces y sombras.
Entre las luces destacar la fortaleza de la administración y organización del Estado y el papel de España en la esfera internacional, en la que tuvo que hacer frente a multitud de conflictos, ya que las grandes potencias europeas lo retaban constantemente.
En lo exterior, sin duda, los mayores éxitos fueron la anexión de Portugal, la victoria sobre Francia (San Quintín) y sobre los turcos (Lepanto).
Las sombras, no obstante, vinieron del norte: el conflicto nunca resuelto en Flandes y la derrota de la Armada Invencible, que significó el comienzo de la hegemonía inglesa en los mares y el crecimiento de la siempre acechante Francia, que tomará el relevo de la primacía continental en el siglo XVII.
- El siglo XVII será de constante declive. El Imperio español irá viviendo una larga agonía y decadencia en las figuras de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Los intentos por mantener la hegemonía europea no harán sino ahondar la crisis. En efecto, la crisis será generalizada: política (los reyes irán perdiendo autoridad en el panorama internacional), demográfica (la población española sufre un importante retroceso), financiera (la corona española entrará en quiebra en varias ocasiones), económica (agricultura, ganadería, industria artesanal y comercio empeorarán).
La sociedad española, en lugar de beneficiarse por la entrada de oro y plata americanos en cantidades ingentes, se empobrecerá y arruinará.
CARLOS DE HABSBURGO, HE
REDERO DE UN IMPERIO- POR PARTE MATERNA, el reino de Castilla, Navarra, la Corona de Aragón, los territorios italianos y las posesiones americanas.
- POR PARTE PATERNA, los Países Bajos, Luxemburgo y el Franco Condado. Al morir su abuelo Maximiliano de Austria recibió las posesiones alemanas de los Habsburgo y el título de emperador (1519).
LOS PROBLEMAS INTERNOS Y EXTERNOS
-IMPERIO DE CARLOS V internos.
Carlos I recibió una gran herencia: de su abuelo paterno, heredó Austria, de su abuela paterna los Países Bajos y el Franco Condado; de su abuelo materno, la Corona de Aragón (sicilia y cerdeña) y de su abuela materna hereda Castilla (y territorios de América). Además Carlos I acaba obteniendo el título de emperador de Alemania gracias al apoyo financiero de los Fugger. Por eso se produjo su hegemonía en Europa, aunque el poseer tantos territorios y ser tan potente, le hizo ganarse muchos enemigos y además en cada territorio había unas leyes e instituciones.Debido al creciente descontento enCastilla provocado por una serie de causas, como la presencia de extranjeros en altos cargos políticos, se acabó produciendo la sublevación de las principales ciudades castellanas en 1520 y la expulsión de los corregidores de estas zonas de sus cargos, la cual se pasó a llamar, sublevación de los Comuneros. Se creó la JUNTA.
-IMPERIO DE CARLOS V externos.
Como consecuencia de las pretensiones políticas y religiosas de Carlos I, los conflictos exteriores fueron constantes y numerosos, lo que generó enormes gastos militares, por lo que se redujo gran parte de la riqueza Castellana. Primero los franceses atacaron a España pero fueron derrotados en la batalla de Pavía, como consecuenciaCarlos I incorpora el Milanesado y se hace prisionero al rey de Francia (Francisco I), pero firmándose el Tratado de Madrid según el cual Francia renuncia al milanesado. Entonces el Francisco l vuelve a su país, se alía con el papado y vuelve a declarar la guerra aCarlos I. Entonces Carlos I envía tropas directamente a Roma (donde se encuentra el papa) y saquea la ciudad hasta que el papa se rinde. Más tarde también derrotará de nuevo a Francia, y se conseguirá la paz en Cambrai. Más tarde los franceses vuelven a declarar la guerra aCarlos I pero esta vez aliados con los turcos. Aún así, Carlos I se alía con Inglaterra y los acaba derrotando de nuevo; y además incorpora temporalmente Túnez. Finalmente a partir de 1545 Carlos I se enfrenta contra los protestantes de su imperio, a los que acaba venciendo en Mühlberg en 1547; pero éstos más tarde acabarán recibiendo el apoyo de los franceses y acaba negociando la paz de Augsburgo (1555) con la que se reconoció la ruptura de la iglesia y con ello la existencia de dos religiones en su territorio, aunque los súbditos tenían que seguir la misma religión que su príncipe.
LA HISTORIA DE CARLOS PRIMERO Y QUINTO
Rey de España (1516-1556) y emperador alemán (1519-1556).Hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso, y nieto de los ReyesCatólicos.A la muerte de su abuelo Fernando II (1516) y dada la incapacidad de su madre, heredó la corona catalano-aragonesa.
De su abuelo paterno, el emperador Maximiliano de Austria, heredó los territorios de Habsburgo de Austria, Lombardía en el norte de Italia y los derechos de la corona imperial. De su abuela paterna, María de Borgoña, heredó el condado de Borgoña, los Países Bajos, Flandes el Artois, el Franco Condado, el Charolais y Luxemburgo. Su abuelo materno, Fernando II de Aragón, le dio en testamento los tres reinos que componían la Corona de Aragón; Sicilia, Nápoles, Cerdeña y algunas plazas en el norte de África. Finalmente, de su abuela materna, Isabel la Católica, heredó las Coronas de Castilla y Navarra, a las que hay que añadir sus posesiones ultramarinas (Canarias y las Indias).
Cuando el pequeño Carlos no había cumplido el quinto mes de vida la tragedia volvió a golpear a la corte española: Miguel de la Paz, el futuro unificador de la península, moría con apenas dos años de edad. Ahora sí Juana era la heredera de Castilla. Felipe y ella marcharon a España, dejando en Borgoña a sus tres hijos, Leonor, Carlos, y la recién nacida Isabel. El 5 de enero de 1515, en el palacio ducal de Bruselas, fue proclamada la mayoría de edad de Carlos de Borgoña. Esto significaba para el joven el gobierno pleno de sus Estados y para Margarita el fin de la regencia.
Nombrado heredero por Fernando el Católico en enero de 1516, Carlos se traslada a España en 1517, donde es nombrado también rey de Castilla por incapacidad de su madre Juana.
- La Batalla de Pavía se realizó el 24 de enero de 1525. En ella se enfrentaron Francisco I de Francia y las fuerzas de Carlos V (o Carlos I de España) por la tenencia del Milanesado.Es así que entre 1521 y 1524 las luchas se suceden entre ambas coronas hasta enfrentarse definitivamente en la batalla de marras, en las cercanías de Pavía, ciudad italiana.
Francisco I estaba armado con 17 mil hombres, 6500 jinetes y 53 cañones. Su artillería era superior a la española y si no fuera porque quedaron acorralados entre dos fuegos, la victoria española habría estado en peligro. En medio del combate Francisco I fue herido y atrapado en el campo de batalla por un soldado español que, desconociendo que era el mismo rey de Francia, lo apresó.Finalizada la lucha con la victoria española, el rey galo fue llevado a Madrid y liberado por Carlos V. Posteriormente, en 1526 y tras el Tratado de Madrid Francisco renunció al Milanesado y otros territorios.La lucha entre ambos monarcas no terminará allí; Francisco I tras aliarse con el Papado y conformar la Liga de Coñac se enfrentará nuevamente al Imperio Español (1527).
- La batalla de Lepanto fue un combate naval, tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto, en la Grecia continental. Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por España, Venecia, Génova y los Estados Pontificios. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros».
-El conflicto de mayor trascendencia fue causado por el apoyo de parte de los príncipes alemanes a las posiciones de Lutero (protestantismo), y su enfrentamiento a la autoridad política del emperador. Hasta 1540, éste mantuvo una actitud conciliadora pero el acuerdo con los príncipes alemanes fue imposible. Se iniciaron así una serie de largas GUERRAS DE RELIGIÓN.
PAZ DE AUGSBURGO
- A pesar de los éxitos iniciales (Muhlberg, 1547), el emperador tuvo que aceptar finalmente, en la PAZ DE AUGSBURGO (1555), la igualdad del catolicismo y del protestantismo y la libertad religiosa de los Estados alemanes.
FELIPE SEGUNDO
- Rey de España y Portugal (Valladolid, 1527 - El Escorial, 1598). Era hijo de Carlos I y de Isabel de Portugal. En 1554 Carlos I abdicó en él Nápoles y Milán, al tiempo que la boda con María Tudor le convertía en rey consorte de Inglaterra; las abdicaciones del emperador se completaron con la entrega a Felipe de los Países Bajos, Sicilia (1555), Castilla y Aragón (1556). Austria y el Imperio fueron entregados al tío de Felipe, Fernando, quedando separadas las ramas alemana y española de la Casa de Habsburgo.
Aprovechando las guerras de religión, Felipe se permitió también intervenir en 1584-90 en la disputa sucesoria francesa, apoyando al bando católico frente a los protestantes de Enrique de Navarra (el fut
uro Enrique IV), circunstancia que aprovechó para intentar sin éxito poner en el Trono francés a su hija Isabel Clara Eugenia (nacida del tercer matrimonio de Felipe, con la hija de Enrique II de Francia, Isabel de Valois).
La mayor presencia española en el Atlántico acrecentó la tensión con Inglaterra, manifestada en el apoyo inglés a los rebeldes protestantes de los Países Bajos, el apoyo español a los católicos ingleses y las agresiones de los corsarios ingleses contra el imperio colonial español (protagonizadas por Drake); todo ello condujo a Felipe a planear la invasión de la isla por la Armada Invencible, empresa que fracasó estrepitosamente en 1588, iniciando el declive del poderío español en Europa. Coincidió éste con la vejez y enfermedad de Felipe II, cada vez más retirado en el palacio-monasterio de El Escorial, que había hecho construir en 1563-84.
Al morir le sucedió Felipe III, hijo de su cuarto matrimonio (con Ana de Austria); el primer heredero varón que tuvo (el incapaz príncipe Carlos), había muerto muy joven.
LA DEFENSA DE LA ORTODOXIA CATÓLICA
- una vez que la Reforma protestante triunfó en Alemania, Inglaterra y otros territorios, tuvo especial repercusión en España, donde coincidió con el acceso al trono de Felipe II. La sociedad española, que se desenvolvió en un ambiente de tolerancia intelectual y religiosa en la primera mitad del siglo XVI, se convirtió en defensora de la más rígida ortodoxia católica en la segunda mitad del siglo.
En vanguardia de esa defensa se colocaron los teólogos españoles asistentes al Concilio de Trento y una nueva orden religiosa, la Compañía de Jesús, creada por Ignacio de Loyola. A pesar de ello, fue esta compañía la más representativa de la época por su modernidad organizativa y por su enorme dinamismo. Aunque los jesuitas no contaron, generalmente, con demasiadas facilidades en la España de Felipe II, a finales del siglo XVI pasaban de 2.000 y estaban sólidamente establecidos en el país.
A la vez que se acentuaba la defensa de la ortodoxia, se creaba en la sociedad española una progresiva intolerancia ideológica que contribuyó a que se acentuara la separación entre los cristianos viejos y los cristianos nuevos, es decir, los descendientes de musulmanes o de judíos conversos. Algunos de estos, como el humanista Luis Vives, tuvieron que desarrollar su labor intelectual en el extranjero. La obsesión por la limpieza de sangre se extendió.
La actuación secretista de la Inquisición fue decisiva, ya que fomentó el miedo en la sociedad.Aunque esta actitud de intolerancia se dulcificó a partir de 1573, tuvo consecuencias muy negativas para la cultura española. Frenó el desarrollo de los saberes humanísticos y de nuevas vías de experiencia religiosa.
EL ESCORIAL
El Escorial es un municipio de la Comunidad de Madrid , perteneciente a la comarca de la Cuenca del Guadarrama. Está situado en la zona noroeste de la región, a los pies de la vertiente meridional de la Sierra de Guadarrama. Es designado popularmente como El Escorial de Abajo, para diferenciarlo de la vecina localidad de San Lorenzo el Escorial, que recibe, por su parte, el nombre oficioso de El Escorial de Arriba. Es atravesado por el río Aulencia.
Linda al norte con el municipio de San Lorenzo del Escorial, que también lo rodea por el oeste, junto con Robledo de Chavela y Zarzalejo. Al sudoeste aparece Navalagamella y, al sur, Valdemorillo, Colmenarejo y Galapagar, municipio —este último— que también toca su parte oriental.
Desde el 21 de junio de 2006, su término municipal se encuentra protegido por la Comunidad de Madrid como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Territorio Histórico o Sitio Histórico. En esta figura se incluyen: San Lorenzo del Escorial, Santa María de la Alameda y Zarzalejo, pueblos que, como aquel, formaron parte de un territorio de realengo y abadengo constituido en el sigo XVI, alrededor del Real Monasterio, y que recibió el nombre de Real Sitio de El Escorial. Actualmente también es denominado como Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial o como Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial y El Escorial.
Además, la casita del príncipe, uno de los principales monumentos de El Escorial, forma parte de la declaración de Patrimonio de la Humanidad, realizada por la Unesco el 2 de noviembre de 1984, en referencia al Monasterio y al Real Sitio.
- Combate librado el 10 de agosto de 1557 entre los ejércitos españoles e imperiales, al mando de Manuel Filiberto de Saboya, y las tropas francesas del almirante Gaspar de Coligny. En la batalla, que tuvo lugar junto a la fortaleza de San Quintín y finalizó con la victoria hispano-imperial, murieron el conde de Turena y el duque de Enghien. Después de ella, el soberano español, Felipe II, se limitó a ordenar el sitio de la plaza, que se rindió 17 días más tarde.
- Al conocer el resultado de San Quintín, Felipe II informó a toda su familia y decidió celebrar la victoria ordenando la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
LA BATALLA DE LEPANTO
(1571):La armada aliada estaba formada por 70 galeras españolas (sumadas las propiamente hispanas con las de Nápoles, Sicilia y Génova), 9 de Malta, 12 del Papado y 14o venecianas. Los combatientes españoles sumaban 20.000, los del Papa 2.000 y los venecianos 8.000. La flota estaba confiada teóricamente a Juan de Austria y dirigida efectivamente por jefes experimentados como Gian Andrea Doria y los catalanes Juan de Cardona y Luis de Requesens. Marco Antonio Colonna, condestable de Nápoles y vasallo de España, era el almirante del papa. Las naves venecianas estaban al mando de Sebastián Veniero. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto».
LA ARMADA INVENCIBLE
En agosto de 1588 los planes españoles de invasión de Inglaterra se hicieron efectivos: la Armada Invencible española, dirigida por el duque de Medina-Sidonia atacó a la flota inglesa liderada por Charles Howard en el canal de la Mancha. Las condiciones climatológicas adversas y los enfrentamientos con la flota inglesa provocaron la pérdida o la captura de la mitad de las naves españolas.
El fracaso de la Armada Invencible permitió a Inglaterra continuar sus ataques piratas a las colonias españolas, a la vez que continuar la ayuda a Holanda y Francia.
ANEXIÓN DE PORTUGAL
Su mayor éxito exterior fue la anexión de Portugal (1581), como consecuencia de los enlaces matrimoniales entre las dos familias reales.
FELIPE IV
Felipe IV (Valladolid, 1605 - Madrid, 1665), hijo de Felipe III y Margarita de Austria, reinó entre 1621 y 1665, tras el inesperado fallecimiento de su padre el 31 de marzo, recién cumplidos los 16 años. En 1608 juró como príncipe y futuro rey de España (concepto que incluía Portugal, con su extenso imperio). Desde los reyes visigodos solamente Felipe III y él mismo tenían tal título. Como heredero recibió una educación propia de su rango, mostrándose despierto en el aprendizaje del oficio real. Por los intereses de la monarquía se concertó su primer matrimonio con Isabel de Borbón (1615), a una edad muy temprana, con 10 y 12 años, respectivamente. En 1648 se casó con Mariana de Austria y de ambos matrimonios nacieron doce hijos, de los que solamente tres sobrevivieron: María Teresa (futura esposa del rey de Francia, Luis XIV, cuyo matrimonio permitió el acceso de los Borbones al Trono de España), Margarita Teresa y el futuro Carlos II. Además tuvo varios hijos naturales, siendo el más célebre Juan José de Austria (1629-1679), fruto de una relación con una conocida actriz, la comedianta Josefa Calderón.
El monarca fue un mecenas de las artes y las fiestas en la Corte, promoviendo la creación literaria, artística y teatral. Al igual que Felipe III, el monarca cedió los asuntos de Estado a la figura de los validos como favoritos reales, entre los que cabe destacar el Conde-Duque de Olivares (1621-1643), que intentaron acaparar las principales funciones del gobierno de la Monarquía. Los influyentes personajes de la Corte confiaban que el nuevo soberano llevaría
a la monarquía hispánica a recuperar el prestigio y poder de tiempos pasados. Pronto se desvanecieron las expectativas ya que el monarca no se adaptó al modelo burócrata de Felipe II.El reinado de Felipe IV, que intentó tener un carácter reformista, afrontó una recesión económica, con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda. La crisis económica, que también se dejó sentir en Europa, tuvo una mayor repercusión en España por los elevados costes financieros de la política exterior que provocó una subida de impuestos, la retención de las remesas de metales preciosos de las Indias, la venta de juros y cargos públicos, revueltas contra el centralismo castellano,...
La agresiva política exterior de Olivares en Europa pretendía mantener la hegemonía española en el continente, y para ello no se escatimaron recursos contra los dos conflictos principales (las Provincias Unidas y Francia): Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1621), rendición de Breda (1624-1625), Guerra de los Treinta Años (en apoyo de los Habsburgo austríacos), Guerra de Sucesión de Mantua (1629-1631), conflictos bélicos con Inglaterra y Francia,...
La política exterior del Conde-Duque tuvo repercusiones negativas en el ámbito nacional. Los reinos de la Corona de Aragón se rebelaron cuando se les reclamó una aportación para financiar las campañas europeas; en 1640, el Principado de Cataluña (los segadores congregados en Barcelona con motivo de la procesión del Corpus Christi se sublevaron y, tras asesinar al virrey, proclamaron la secesión de Cataluña) y Portugal se sublevaron contra Felipe IV, motines que produjeron la caída del Conde-Duque, sustituido por Luis de Haro. El Tratado de Westfalia (1648) reconoció la independencia de las Provincias Unidas mientras que por la Paz de los Pirineos (1659) España cedía a Francia el Rosellón, parte de Cerdaña y los Países Bajos. La guerra volvió a los Países Bajos (v.), con victorias de los tercios españoles mandados por Ambrosio Spínola; una de ellas fue la famosa rendición de la plaza fuerte de Breda (1625), En 1643, agotado y deshecho, el conde-duque de Olivares abandonaba el poder. Semanas después, los tercios españoles sufrían su primera derrota decisiva en Rocroi.
La severa derrota de Las Dunas (1658) obligó a ir en condiciones de desventaja a la paz de los Pirineos (v.; 1659). España hacía cesiones en el Artois y perdía definitivamente Rosellón y Cerdaña.
En 1640: Levantamiento de Cataluña, piden ayuda a Francia. Rebelión de Portugal, el duque de Braganza se declara rey. En 1648 la paz de Westfalia pone fin a la hegemonía de la casa de Austria en Europa. En 1652 Cataluña vuelve a la corona española. En 1659 la paz de los Pirineos entrega a Francia los territorios catalanes al norte de la cordillera.
CARLOS II
Carlos II, llamado también el Hechizado, nació el 6 de noviembre de 1661. Era hijo de Felipe IV y de Mariana de Austria. A la muerte de su padre heredó todas las posesiones de los Austrias españoles, entre ellas Sicilia. Fue rey de España de 1665 a 1700. De constitución enfermiza, débil y de poca capacidad mental, hasta 1675 ejerció la regencia su madre, quie
n confió el gobierno a validos, al jesuita alemán Nithard hasta 1669 y a Fernando de Valenzuela. De 1677 a 1679 gobernó Juan José de Austria, enemigo de la reina madre, y posteriormente, hasta 1685, el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa.A la edad de 18 años Carlos II se casó en primeras nupcias con María Luisa de Orleans, hija del Duque Felipe de Orleans, hermano de Luis XIV y de Enriqueta Ana de Inglaterra. Diez años más tarde murió la reina y en 1690 tuvo lugar el segundo matrimonio del monarca con Mariana de Neoburgo, hija del elector Felipe Guillermo del Palatinado, Duque de Neoburgo. Carlos II no tuvo descendencia con ninguna de sus dos mujeres, dando lugar al problema sucesorio que trajo como consecuencia el final de la dinastía de los Austrias españoles.
La desastrosa situación económica y la crisis política y social heredadas del reinado de su padre Felipe IV unida a la ineficacia e incapacidad de los gobernantes acrecentaron la crítica situación de España y en especial de Castilla dando lugar a una serie de devaluaciones monetarias que alcanzaron el culmen con la deflación de la moneda de vellón en 1680 y la posterior caída de la actividad económica. En nada contribuyeron a mejorar esta situación los validos encargados del gobierno, sólo el Conde de Oropesa realizó una política firme de reducción de impuestos y contención del gasto público. La vida del país se caracterizó por una crisis económica endémica, aunque en Aragón y la zona del mediterráneo se produjo un movimiento de recuperación. La crisis interna del reinado de Carlos II había ido propiciando la descentralización de los territorios de la Corona de Aragón mediante un programa neoforalista y el desarrollo de las estructuras económicas, aprovechando para ello su posición geográfica y sus recursos naturales.
Durante su reinado tuvieron lugar dos guerras contra Francia, En 1684 en Ratisbona se firmó una tregua de veinte años con Francia, tregua que fue rota en 1690 al concluirse una alianza entre España, Inglaterra, los Países Bajos y el Imperio dando lugar a un tercer enfrentamiento bélico que duraría hasta 1697. Los ejércitos franceses ocuparon una serie de plazas catalanas e incluso se apoderaron de Barcelona en 1697 En esta tercera guerra contra el vecino país, España intervino en las filas de la Liga de Ausburgo, junto al Imperio, Austria, Suecia y el Papado. La guerra finalizó con la paz de Rvswick. La primera derrota seria de la política exterior de Luis XIV, que se vio obligado a ceder a España plazas en Cataluña. Flandes y Luxemburgo, mostrando así su interés por conseguir para los Borbones la sucesión al trono español.
Los años últimos del reinado de Carlos II estuvieron marcados por la locura del monarca, producto de las presiones políticas y las intrigas palaciegas, y por el problema sucesorio, como consecuencia de la inexistencia de hijos. Ante esta última cuestión se avivó una pugna por hacerse con el trono y con su herencia. En un principio, el candidato designado era José Fernando Maximiliano, hijo del elector de Baviera, pero éste falleció en 1699, y volvió a presentarse el problema de elegir entre el archiduque Carlos, hijo del emperador Leopoldo y biznieto de Felipe III, y Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y biznieto de Felipe IV. La Corte se dividió en dos bandos, por un lado la reina apoyaba al candidato austríaco, y por otro Carlos quien pensaba que sólo el apoyo de Francia podía asegurar la conservación de la monarquía en toda su integridad territorial. Todo esto le hizo decidirse por Felipe, y sin ceder a presiones mantuvo su elección hasta el final dejándolo por escrito el 2 de octubre de 1700 en el testamento que hizo un mes antes de su muerte.
LA CRISIS DEMOGRÁFICA
El siglo XVII se caracterizó por una fuerte recesión demográfica, general en toda Europa, pero de especial gravedad en los reinos hispánicos. La población registró un importante retroceso al pasar de ocho millones de habitantes en 1600 a siete millones en 1700.
Las causas hay que buscarlas en el flujo migratorio al nuevo continente, en las bajas ocasionadas por las guerras, en la expulsión de los moriscos y en el conjunto de pestes y epidemias que asolaron el país entre 1601 y 1685.
LA CRISIS ECONÓMICA
Esta forma de producción se modificó notablemente entre fines del siglo XVIII y mediados del XIX. El país donde comenzaron estos cambios fue Inglaterra. Allí se daban una serie de condiciones que hicieron posible que, en poco tiempo, se transformara en una nación industrial; lo que permitió impulsar la inventiva y aplicarla a la producción y a los transportes. Surgieron entonces los telares mecánicos, que multiplicaban notablemente la cantidad y la calidad de los productos, y los ferrocarriles y los barcos de vapor que trasladaron los productos de Inglaterra.
Este período, conocido como la Revolución Industrial, fue posible porque:
* Este reino disponía de importantes yacimientos de carbón, el combustible más usado en la época. También, poseía yacimientos de hierro, la materia prima con la que se hacían las máquinas, los barcos y los ferrocarriles;
* La burguesía (ver Vocabulario) inglesa había acumulado grandes capitales a partir de su expansión colonial y comercial;
* Las ideas liberales, muy difundidas en la Inglaterra de esa época, favorecían la iniciativa privada. A esto se sumaban las garantías que daba un parlamento que representaba también los intereses de esta burguesía industrial y comercial.
* La marina Mercante inglesa era una de las más importantes del mundo. Esto garantizaba a los productores de ese país una excelente red de distribución en el orden mundial.
LOS PROBLEMAS SOCIALES
La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.
LA POBLACIÓN EU
ROPEAVarios historiadores han sostenido que la población indígena experimentó una catástrofe demográfica entre 1492 y 1620. La cuantía de tal debacle y sus causas siguen siendo objeto de controversia y debate, pero dicha disminución, no ha sido registrada para la población originaria del Viejo Mundo (colonizadores europeos y esclavos secuestrados en África), que en algunas regiones mantuvo considerables grados de mestizaje con la población indígena.
Un número indeterminado de indígenas, pero en cualquier caso estimado en varios millones, vivía en América en el momento en el que el primer viaje de Cristóbal Colón inició un periodo histórico de contactos a gran escala, desconocidos hasta entonces, de los habitantes del viejo mundo con América. El contacto de un puñado de potencias europeas con lo que consideraron el Nuevo Mundo llevó a la conquista y colonización del continente americano por los habitantes de las potencias coloniales, con millones de emigrantes (no siempre voluntarios) del "Viejo Mundo", mayoritariamente africanos, estableciéndose permanentemente en América.
Historiadores y demógrafos suelen coincidir en el hecho de que las enfermedades infecciosas inexistentes en América, portadas por los conquistadores y colonizadores europeos, principalmente la viruela, fueron un factor principal del colpaso, afectando masivamente a la población indígena americana que no poseía defensas contra las mismas. También se menciona como causas del colapso a las muertes de indígenas causadas en las guerras y violencia de la conquista, así como las condiciones de explotación de los indígenas. Los historiadores y demógrafos discrepan acerca de en qué grado contribuyeron unas y otras a la debacle demográfica, pero existe consenso sobre la realimentación de ambos grupos de causas.
En ocasion del Quinto Centenario de la llegada de los europeos a América, cumplido en 1992, diversas organizaciones indígenas, intelectuales y dirigentes políticos, principalmente americanos, renovaron los debates sobre el tema y denunciaron lo que a su criterio se trató de de un genocidio.
EL COMERCIO INTERNACIONAL
El comercio internacional es importante en la medida que contribuye a aumentar la riqueza de los países y de sus pueblos, riqueza que medimos a través del indicador de la producción de bienes y servicios que un país genera anualmente (PIB). Sobre la base de esta convicción se ha defendido la libertad de comercio como un instrumento que permite lograr un objetivo que podemos considerar universal: la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la población mundial que está íntimamente relacionada con la renta económica generada y con su distribución.
LAS MANUFACTURAS ESTATALES
La manufactura describe la transformación de materias primas en productos terminados para su venta. También involucra procesos de elaboración de productos semi-manufacturados. Es conocida también por el término de industria secundaria. Algunas industrias, como las manufacturas de semiconductores o de acero, por ejemplo, usan el término de fabricación.
El término puede referirse a una variedad enorme de la actividad humana, de la artesanía a la alta tecnología, pero es más comúnmente aplicado a la producción industrial, en la cual las materias primas son transformadas en bienes terminados a gran escala.
La fabricación se produce bajo todos los tipos de sistemas económicos. En una economía capitalista, la fabricación se dirige por lo general hacia la fabricación en serie de productos para la venta a consumidores con una ganancia. En una economía colectivista, la fabricación está frecuentemente dirigida por una agencia estatal. En las economías modernas, la fabricación discurre bajo algún grado de regulación gubernamental.
LOS PRINCIPALES AUTORES DE LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA
- Alonso Cano: (1601-1667)

Completando la tríada de pintores formados en la Sevilla del s.XVII e introductores en la misma del naturalismo deudor de Ribera, se encuentra, al lado de Pacheco y Velázquez, Alonso Cano; pintor, escultor, arquitecto, diseñador…un hombre en la línea de los grandes humanistas del pasado Renacimiento, interesado en muy diversas áreas del saber y enamorado en su madurez de una idealización y un clasicismo extraños en tiempos del Barroco tenebrista. Alonso Cano puede ser considerado asimismo como uno de los más importantes componentes del foco artístico escultórico granadino del s.XVII, e iniciador, junto con Pedro de Mena, de la segunda etapa dentro de la escultura española.
Alonso Cano nace en 1601 en Granada, de padre retablista que decidirá la mudanza de la familia a Sevilla cuando el hijo cuente alrededor de doce años. Será en esta ciudad donde este versátil artista, pintor y autor de diseños para arquitectura, realice su formación como escultor, aprendiendo al lado de Martínez Montañés, y como pintor, durante un breve periodo, de la mano de Pacheco, cuya condición de maestro de Velázquez convertirá a ambos muchachos en condiscípulos.
De esta inicial etapa andaluza data su primera obra fechada, un cuadro que representa a San Francisco de Borja (1624), además de una temprana e importante colaboracion en la Iglesia de Santa María de Lebrija (1629), diseñando y esculpiendo las piezas para el retablo de su altar mayor.
Alonso va a residir en Sevilla hasta el año de 1638 en que se traslade a Madrid, donde realizará un descubrimiento que resultará clave en su producción posterior: las grandes colecciones de grabados y dibujos del rey.
Su fama en la Corte será tal que, además de trabajar como pintor de cámara del Conde-Duque de Olivares, recibirá el encargo, junto a Velázquez, de seleccionar nuevas obras para el incendiado Palacio del Retiro y restaurar algunas de las dañadas.
Lo cierto es que su vida fue bastante inquieta (aunque en su serena obra no se aprecie dicha circunstancia), llegando incluso a verse obligado a abandonar la Corte acusado de haber intervenido en el asesinato de su segunda esposa.
Cano optará por retirarse a un exilio forzoso, Valencia en estos momentos (1644), donde permanecerá durante un corto periodo de tiempo antes de regresar a Madrid. Es fInalmente en esta ciudad donde se decanta por la pintura y se puede apreciar un cambio en su estilo, ahora mucho más delicado, que ya en su etapa sevillana había iniciado un viaje por la senda del clasicismo. Hacia 1652 regresará a su ciudad natal, donde permanecerá hasta su muerte en 1667, recibirá el cargo de racionero de la Catedral de Granada y llevará a cabo parte importante de su producción en la capilla mayor de la misma con una obra mariana seriada.
Principales obras de Alonso Cano
Lo cierto es que fue la pintura la técnica que más consiguió atraer la atención de Alonso Cano durante su vida, siendo igualmente con la que mayor cantidad de obras produjo, en detrimento de una prolificidad escultórica o arquitectónica.
Pero, aunque su labor como escultor fue muy escasa, resulta muy representativa de la segunda mitad del s.XVII. Alonso Cano buscaba en las obras que realizaba, por encima de cualquier otra consideración, la belleza, algo que se puede apreciar en sus imágenes esbeltas, las cuales adoptan formas de huso y poseen rostros ovales, ropajes que se pliegan y la capacidad de transmitir una gran tranquilidad.
En su arte, Cano, consiguió alcanzar un difícil equilibrio entre un ideal manifesto en su canon estético de belleza, y un realismo hijo del Barroco. Una de las piezas más representativas de dichas características es su famosísima escultura, que sentó las bases para una nueva tipología, de la Inmaculada Concepción (1654) encargada por el cabildo de la Catedral de Granada para ubicarla en lo alto de un facistol.
Responde al modelo defendido por Pacheco y anticipa el Rococó. No es su única obra de importancia sin embargo, la mayoría de ellas en muy estrecha relación con su labor como retablista, siendo sus dos etapas andaluzas, sevillana y granadina, las que mayores frutos dieron en este terreno; así, realizó piezas excelentes, muchas de ellas vírgenes, en el retablo mayor de Lebrija, en la Catedral de Sevilla o en la de Granada.Será también en esta última donde lleve a cabo su labor más importante como arquitecto, diseñando la fachada (aprobada por el cabildo poco antes de su muerte), aunque no fue su único trabajo: una hoy día desparecida Iglesia del Convento del Ángel fue producto de su esfuerzo, al igual que se cree partes del Hospital Real de Granada.
En lo que respecta a su producción pictórica, es imposible no sentir envidia por el conocimiento directo que tuvo de aquéllos cuyas influencias se aprecian en la misma, Velázquez el primero, seguido por un sinnúmero de maestros venecianos alojados en la colección real. Esto es importante porque contribuyó a definir su estilo, aún ligeramente tenebrista, aportando a su paleta esa suavidad tan característica de su obra posterior. En Madrid realizará algunos de sus mejores lienzos, como el conocido Milagro del Pozo, o el Descenso al limbo, junto con composiciones de vírgenes de una delicadeza cada vez mayor.
Vírgenes serán asimismo las protagonistas del gran trabajo que cerrará su producción: el ciclo de la vida de la Virgen de la Catedral de Granada. De enormes dimesiones, y conformado por siete episodios, supone la culminación del clasicismo y el lirismo en la obra de Cano. - Fernando Casas y Novoa:
(Santiago de Compostela, Es
paña, 1749) Arquitecto español. Fue el principal representante de la arquitectura barroca en Galicia. En 1711 sucedió a su maestro, fray Gabriel Casas, al frente de las obras del claustro de la catedral de Lugo, finalizado en 1714. En esta obra y en los conventos de los capuchinos de La Coruña y de las dominicas de Belvis de Santiago adoptó soluciones clasicistas, inspiradas en la arquitectura del siglo XVI. Pero a partir de 1725 evolucionó hacia el barroco más puro y vibrante en el que son sus obras maestras: la capilla de Nuestra Señora de los Ojos Grandes, en la catedral de Lugo, y, sobre todo, la fachada del Obradoiro, de la catedral de Santiago de Compostela, en la que movimiento, decoración y empuje vertical crean efectos de puro sabor barroco. - José Churriguera: ( Madrid (España); 21 de marzo de 1665 – † íd., 2 de marzo de 1725) fue un arquitecto y retablista barroco español, miembro de una famili
a de artistas de la que es recordado como el principal arquitecto y escultor. Su influencia, junto con el trabajo de sus hermanos Alberto y Joaquín, definió el llamado estilo churrigueresco, caracterizado por la abundancia y protagonismo de la decoración.Nació en Madrid en 1665, hijo de José Simón de Churriguera, reconocido ebanista, escultor y retablista oriundo de Barcelona.
Se formó en el taller de su padre, y a la muerte de éste en 1679, José asumió la jefatura de la familia. En 1690 el rey Carlos II lo designó como uno de los arquitectos de la corte, si bien no recibió salario hasta 1696. En 1702 el rey Felipe V nombró arquitecto jefe a Teodoro Ardemans, y poco tiempo después, Churriguera fue acusado de insubordinación y presunción, perdiendo el patrocinio real.
Una de las primeras obras que lo hicieron famoso es el retablo de la capilla del Sagrario en la Catedral de Segovia, construido en 1689, que le valió, en 1690, la designación como arquitecto de la catedral.
Con el retablo de la iglesia del convento de San Esteban, en Salamanca, de 1692 la obra del artista se consolidó, generando admiración y también críticas.
Si bien Churriguera permaneció el resto de su vida residiendo y trabajando principalmente en la región madrileña, el puesto en Salamanca permitió la obtención de otros muchos encargos para sus hermanos y al menos para uno de sus hijos.
Una de las obras artísticas que también le valieron la atención pública fue el catafalco para la primera esposa de Carlos II, María Luisa de Orleans, erigido temporalmente en la Iglesia de la Encarnación de Madrid.
Al fallecimiento del artista, en 1725, su hermano Alberto completó el Palacio de Goyeneche, y el ornamentado, criticado por los puristas pero popular estilo, se difundió por España, México y otras capitales latinoamericanas. - José Ribera: (Játiva, 12 de enero d
e 1591 – Nápoles, 1652); pintor tenebrista español del siglo XVII, también conocido como Giusepe de Ribera o con su nombre italianizado: Giuseppe Ribera. Fue apodado por sus contemporáneos Lo Spagnoletto, «el españolito», por su baja estatura y porque reivindicaba sus orígenes firmando sus obras como «Jusepe de Ribera, español»(de Játiva). Ribera es un pintor destacado de la escuela española, aunque su obra se hizo íntegramente en Italia y de hecho, no se conocen ejemplos seguros de sus inicios en España.Se cree que José de Ribera inició su aprendizaje con Francisco Ribalta, que tenía un taller muy frecuentado; pero al no conocerse obras de esta etapa, tal deducción es difícil de comprobar.
Ribera decidió marchar a Italia y seguir las huellas de Caravaggio. Así inició con unos 17 años su viaje, primero al norte, a Cremona, Milán y a Parma, para ir luego a Roma, donde el artista conoció tanto la pintura clasicista de Reni y Ludovico Carracci como el áspero tenebrismo que desarrollaban los caravagistas holandeses residentes en la ciudad.Finalmente, Ribera decidió instalarse en Nápoles, acaso al intuir que allí captaría una mayor clientela. En el verano de 1616 desembarcó Ribera en la famosa metrópoli a la sombra del Vesubio. Pronto se asentó en la casa del anciano pintor Giovanni Bernardino Azzolini, pintor que entonces no era muy conocido, al cual se atribuye una obra en la iglesia de Sant'Antonio al Seggio en Aversa: La coronación de la Virgen entre los santos Andrés y Pedro. Sólo tres meses después se casó Ribera con la hija de Azzolini, de dieciséis años de edad.
Había acabado su viaje, pero comenzaba el apogeo de su arte. En pocos años, José de Ribera, al que llamaron lo Spagnoletto, adquirió fama europea, gracias en gran parte a sus grabados; se sabe que incluso Rembrandt los tenía.
El uso del dramatismo de Caravaggio fue su punto fuerte. Inició una intensa producción que lo mantuvo alejado de su España, a donde nunca regresó, pero se sintió unido a su país gracias a que Nápoles era un virreinato español y punto de encuentro entre dos culturas figurativas, la ibérica y la italiana. Se cuenta que cuando preguntaron a Ribera por qué no regresaba a su país, él contestó: «En Nápoles me siento bien apreciado y pagado, por lo que sigo el adagio tan conocido: quien está bien, que no cambie». Y explicó: «Mi gran deseo es volver a España, pero hombres sabios me han dicho que allí se pierde el respeto a los artistas cuando están presentes, pues España es madre amantísima para los forasteros y madrastra cruel para sus hijos».
El apoyo de los virreyes y de otros altos cargos de origen español explica que sus obras llegasen en abundancia a la Península Ibérica; actualmente el Museo del Prado posee más de cuarenta cuadros suyos. Ya en vida era famoso en su tierra natal y prueba de ello es que Velázquez le visitó en Nápoles en 1630.
La fusión de influencias italianas y españolas dio lugar a obras como el Sileno Ebro (1626, hoy en Capodimonte) y El martirio de san Andrés (1628, en el Museo de Bellas Artes de Budapest). Comenzó entonces la rivalidad entre Ribera y el otro gran protagonista del siglo XVII napolitano, Massimo Stanzione.
En siglos posteriores, la apreciación del arte de Ribera se vio condicionada por una leyenda negra que le presentaba como un pintor fúnebre y desagradable, que pintaba obsesivamente temas de martirios con un verismo truculento. Un escritor afirmó que «Ribera empapaba el pincel en la sangre de los santos». Esta idea equivocada se impuso en los siglos XVIII y XIX, en parte por escritores extranjeros que no conocieron toda su producción. En realidad, Ribera evolucionó del tenebrismo inicial a un estilo más luminoso y ecléctico, con influencias del renacimiento veneciano y de la escultura antigua, y supo plasmar con igual acierto lo bello y lo terrible.
Su gama de colores se aclaró en la década de 1630, por influencia de Van Dyck y otros pintores, y a pesar de serios problemas de salud en la década siguiente, continuó produciendo obras importantes hasta su muerte.
José de Ribera está sepultado en la iglesia de Santa María del Parto en el barrio Mergellina de Nápoles. - Juan Gómez de Mora:El arquitecto Juan Gómez de Mora es una de las principales figuras del primer barroco en España.

Nació en 1586. Era hijo de Juan Gómez, pintor de cámara de Felipe II y de Francisca de Mora, hermana del arquitecto Francisco de Mora. Se formó con su tío Francisco de Mora que era Maestro Mayor de las Obras Reales y Maestro Mayor de Obras de la Villa. Recibió la influencia del Renacimiento italiano y de la obra de Juan de Herrera. Trabajó en la reforma de la fachada sur del Alcázar de Madrid con su tío y tras su muerte, fue nombrado maestro mayor de las obras y, poco después, arquitecto de Felipe III.
Su enemistad con el conde-duque de Olivares hizo que en los primeros años del reinado de Felipe IV, fuera sustituido del cargo y desterrado a Murcia. En 1643 volvió a la corte y recuperó su antiguo cargo, en el que permaneció hasta su muerte, en 1648.
Su actividad constructiva se desarrolló principalmente en Madrid. Sus edificios son ordenados y en ellos predomina la simetría, aunque tienen gran riqueza decorativa. Sus obras son esencialmente clasicistas, pero debido a su tendencia al enriquecimiento decorativo, se consideran de transición al Barroco.
Principales obras de Juan Gómez de Mora
Entre sus obras más destacadas se encuentran el Convento madrileño de la Encarnación, la Plaza Mayor de Madrid y la Clerecía de Salamanca.
Convento de la Encarnación (Madrid)
Es uno de los primeros edificios que acometió en Madrid. Fue construido entre 1611-1616 y fundado por la reina Margarita de Austria.
Al fondo de un pequeño atrio, que da acceso a la iglesia, se sitúa la fachada. Es un lienzo rectangular enmarcado por dos grandes pilastras y dividido en tres zonas horizontales: una parte baja, con tres arcos de medio punto siendo el central mayor; una zona intermedia y un frontón triangular con óculo que remata el conjunto.
La fachada, de aspecto sobrio, se inspira en la de la iglesia de San José de Ávila de Francisco de Mora y su esquema se repetirá en numerosas edificaciones religiosas del siglo XVII.
Colegio Real de la Compañía de Jesús en Salamanca
Es la obra religiosa más grande llevada a cabo por Juan Gómez de Mora. El edificio es de dimensiones gigantescas. Fue proyectado en 1617 basándose en El Escorial y también fue fundado por la reina Margarita de Austria. Está formado por la iglesia, el claustro y dos grandes pabellones que enlazan los distintos sectores del Colegio.
El templo se inspira en la iglesia del Gesù de Roma y presenta la planta característica de las construcciones jesuíticas barrocas: una sola nave de cruz latina con arcadas de medio punto y capillas laterales entre contrafuertes. Posee un amplio crucero cubierto por gran cúpula.
En 1628 Gómez de Mora dejó la dirección de los trabajos, pero se continuarán siguiendo sus diseños. De la fachada, solo el cuerpo bajo es obra suya, ya que el segundo lo levantó Pedro Matos siguiendo su esquema, pero en un estilo más avanzado.
La Plaza Mayor de Madrid
La función de las plazas barrocas españolas era la de celebrar festejos y reuniones de carácter popular. Por ello, la Plaza Mayor de Madrid se diseñó como una plaza cerrada, de planta rectangular y con fachadas porticadas en su parte baja. En los lados norte y sur se levantan, respectivamente, las casas de la Panadería y de la Carnicería, coronadas ambas por chapiteles de pizarra.
La obra de Gómez de Mora se realizó en madera y ladrillo, por lo que los incendios de 1631, 1672 y 1790 causaron grandes daños al conjunto. Tras el último de ellos, Juan de Villanueva dio a la plaza, en el siglo XVIII, el aspecto que tiene en la actualidad, rebajando la altura y cerrando con caserío las calles abiertas al recinto. Sobreviven las solemnes arcadas de piedra con columnas toscanas adosadas del pórtico de la Casa de la Panadería.
Ayuntamiento de Madrid (1640-1644)
En el Ayuntamiento también siguió el modelo herreriano. Las fachadas son sobrias, con torres con chapiteles en las esquinas que serán retocadas en el siglo XVIII por Teodoro Ardemans, y una combinación de piedra y ladrillo que dan un aspecto policromo al edificio.Puede apreciarse la nítida concepción de los volúmenes y la armoniosa geometría que caracterizan el estilo de Gómez de Mora
Otras obras de de Gómez de Mora en Madrid son el Convento de San Gil o la iglesia y el convento de Nuestra Señora del Loreto y probablemente el Palacio de Santa Cruz. Fuera de Madrid trabajó en el Palacio de la Zarzuela y el Convento de Nuestra Señora de los Ángeles del Pardo; en el Panteón Real del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en el Colegio de San Ildefonso y Convento de Recoletas Bernardas en Alcalá de Henares. - Alberto Churriguera:El término churrigueresco proviene del apellido Churriguera. Los Churriguera, eran una fam
ilia de arquitectos barrocos cuya obra se caracteriza porque presenta una recargada decoración. Por extensión, el término se ha utilizado para denominar el barroco español del primer tercio del siglo XVIII. Se entendían por churriguerescas todas aquellas arquitecturas que poseían un marcado movimiento y una abigarrada ornamentación, sobre todo la retablística. El prototipo era el retablo que realizó José Benito Churriguera para la iglesia del convento de San Esteban, en Salamanca.
El término nació con sentido despectivo, sinónimo de extravagancia y mal gusto, por parte de críticos y teóricos de la estética academicista.
La familia de los Churriguera estaba formada por José Simón de Churriguera, que era tallista y retablista y tres de sus hijos: José Benito, Joaquín y Alberto.
José Benito Churriguera (1665-1725)
Es el creador del tipo de retablo más característico del barroco castellano, donde impone el orden único y la columna salomónica.
Nació en Madrid en y se formó en el taller de su padre. En 1960 le nombraron delineante de palacio, pero los roces que tuvo con el maestro mayor Teodoro de Ardemans, hicieron que abandonara la corte y se trasladara a Salamanca.
Allí realiza el Retablo de San Esteban, que define perfectamente el estilo de la arquitectura barroca, con una serie de gigantescas columnas salomónicas dispuestas sobre planta cóncava. Además de las doradas columnas salomónicas, el espacio se ve enriquecido por elementos curvados que dan relieve al panel central y por imitaciones doradas de tapices ornados con borlas.
Observamos el gusto por el exceso de adornos y por los dorados, por el ritmo dinámico de las formas curvadas y por las esculturas que se integran a modo de pintura en relieve.
Sus encargos más importantes los obtuvo del banquero del Don Juan de Goyeneche. El primer encargo fue la fachada del palacio de la calle Alcalá de Madrid, que en la actualidad es la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
En el basamento de la fachada se disponían rudos bloques de piedra seguidos por un primer cuerpo con almohadillado, a continuación, un segundo cuerpo articulado por pilastras de orden gigante que daban paso a una balaustrada adornada con pilastras.
Esta fachada fue reformada en 1773 y perdió su primitivo aspecto.
Entre 1709 y 1722 se dedica a edificar Nuevo Baztán, también por encargo de Juan de Goyeneche. Era una nueva población fabril situada en las inmediaciones de Madrid, donde la familia había adquirido grandes extensiones de terreno y querían construir allí una residencia, con casa de labor y viviendas para sus empleados.
Configura un complejo urbanístico que incluye fábrica, viviendas, palacio e iglesia y que se basa en el orden y la simetría. A diferencia de las fantasías ornamentales que utiliza en sus obras de madera, aquí plantea sobrios diseños en las superficies de las fachadas y en las portadas. Todos los elementos arquitectónicos y decorativos están expuestos con sencillez.
El elemento principal lo constituyen el palacio y la iglesia unidos frente a una amplia plaza cuadrada.
La fachada de la iglesia se levanta entre dos torres de planta cuadrada rematadas con chapiteles. El diseño del palacio aún es más sobrio, consta de dos cuerpos en altura articulados por pilastras, entre los que se disponen amplios ventanales.Detrás del palacio se dispuso un amplio patio de labor cerrado que recuerda a los cortijos y que en ocasiones pudo servir como plaza de toros.
Este poblado recibió el nombre de Nuevo Baztán, en recuerdo del valle navarro de donde eran originarios sus propietarios.
Para la parroquia de San Sebastián en Madrid construyó un retablo y la portada que daba a la calle de Atocha.
Joaquín de Churriguera (1674-1724)
A José le seguía en edad su hermano Joaquín, que también había nacido en Madrid y se trasladó a Salamanca seguramente requerido por su hermano. Allí se centrará principalmente su actividad artística, dejando tres de sus mejores obras: la Hospedería del colegio Anaya, el colegio de Calatrava y la cúpula de la catedral nueva.
La fachada de la Hospedería del Colegio de Anaya es muy simple, pero en su interior alberga un patio plateresco que sólo puede ser considerado barroco por los elementos decorativos que incluye.
La construcción del Colegio de Calatrava comenzó en 1717. La fachada es de dos cuerpos y está articulada por pilastras de orden gigante y rematada con una balaustrada. Los elementos decorativos que la adornan son en su mayoría de inspiración renacentista. Advertimos en la decoración elementos mixtilíneos propiamente barrocos en torno a la portada principal, en las puertas de las torres laterales y en las molduras que envuelven todos los ventanales de la fachada.
Alberto Churriguera
Nació en 1676 en Madrid y al igual que su hermano Joaquín fue a Salamanca a trabajar con su hermano José.Su obra más importante es la construcción de la Plaza Mayor de Salamanca. Es de planta cuadrada y el alzado de los edificios se estructura en cuatro pisos. El primer piso corresponde a los soportales, en los tres restantes, encontramos ventanales precedidos de balconadas. Finalmente, una balaustrada rematada con pináculos cierra el espacio superior de toda la plaza.
En 1731 comienza la construcción de la Iglesia de San Sebastián de Salamanca, unida al Colegio de Anaya. Es una iglesia de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y con cúpula octogonal sobre el crucero.Su última obra es la Iglesia parroquial de Orgaz, en Toledo.
Andrés García de Quiñones será un seguidor del Churrigueresco, aunque, el término también ha sido utilizado para designar a artistas como Narciso Tomé, Pedro de Ribera o Francisco Hurtado Izquierdo. - García de Quiñones:Andrés García de Quiñones (Santiago
de Compostela, S.XVIII) Arquitecto, escultor español.
Trabajó mucho en Salamanca. Su obra más conocida es la terminación de la Plaza Mayor, y de las Casas Consistoriales. Es autor de la portada de las Úrsulas de Salamanca (1777), de las torres y la espadaña de la Clerecía, así como de varios retablos de la iglesia. También realizó la renovación del Colegio de la Magdalena, en esta misma ciudad (que luego destruirían los franceses en 1810-11).
Con Agustín de Vargas hizo el pórtico de la Iglesia de Calzada de Valdunciel.
LOS PRINCIPALES AUTORES DE LA ESCULTURA: LA IMAGINERÍA
- Gregorio Fernández: (1576 - 22 de enero de 1636), escultor español, máximo exponente de la Escuela de Valladolid, heredero
, pues, de la expresividad de Alonso Berruguete y Juan de Juni, pero también recoge el refinamiento de Pompeyo Leoni y Juan de Arfe.De origen gallego (nació en Sarria), se instaló en Valladolid atraído por la corte entre 1601 y 1606. Tuvo un gran taller con varios aprendices y colaboradores. Era muy conocido por todo el norte de España, incluso Castilla, Extremadura, Galicia, Asturias y el País Vasco. Allí desarrolló un taller con numerosos seguidores.
Su realismo, un tanto recio, pero no vulgar ni morboso, se aprecia en la honda expresión de los rostros, en la forma de destacar las partes más significativas y en los elementos que añade (postizos) para aumentar la sensación de autenticidad: los ojos son de cristal, las uñas y los dientes de marfil, los coágulos de sangre son de corcho, las gotas de sudor y las lágrimas son de resina…. Sin embargo, se muestra refinado en el tratamiento anatómico, en la sencillez de sus composiciones y en la contención de los gestos. Es muy característica su forma esquemática de tratar el drapeado, con pliegues rígidos, puntiagudos y acartonados («plegado metálico»). Fue el creador de modelos fundamentales de la imaginería como el Cristo Yacent, la Piedad o el Ecce homo,pero también desarrolló otros muchos. Gregorio Fernández trabajó en los retablos de las iglesias de los Santos Juanes (Nava del Rey) y de Nuestra Señora del Castillo (Villaverde de Medina). Además, en Nava del Rey nació el más importante continuador de la escuela de Valladolid en el siglo XVIII, Luis Salvador Carmona.
Hay una excelente colección de obra suya en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid. - Juan Martínez Montañés:(Alcalá la Real (Jaén),1568 - S
evilla, 18 de junio de 1649) fue un escultor español a caballo entre el arte del Renacimiento y el barroco. Se formó en Granada con Pablo de Rojas y completó su educación en Sevilla, donde se estableció para el resto de su vida, convirtiéndose en el máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería.
Nació en la ciudad jienense de Alcalá la Real, siendo bautizado en la Iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos, el 16 de marzo de 1568. Sus padres fueron Juan Martínez, de oficio bordador y conocido con el sobrenombre de "Montañés", y su madre Marta González. El matrimonio tuvo seis hijos de los cuales Juan era el único varón. Mantuvo una profunda relación con las dos únicas de sus hermanas que llegaron a la edad adulta. La menor de ellas, Thomasina, fallecida en 1619, convivió con el escultor, hasta su muerte, su pérdida impulsó una época de decaimiento anímico de Montañés. En Alcalá conoció probablemente al que sería posteriormente su mentor, Pablo de Rojas, casi veinte años mayor que él.
Granada.
En 1579 se trasladó a Granada, donde comenzó su formación escultórica, en el taller de su paisano Pablo de Rojas, al que a lo largo de su vida reconocería como su maestro. Allí trató también con otros artistas como los hermanos García. El aprendizaje en esta ciudad sería corto, por cuanto en 1582 se encontraba ya en Sevilla.Llegada a Sevilla.Terminado el periodo de aprendizaje con Rojas, se traslada a Sevilla, a donde lo seguiría toda su familia. Allí estaban asentados ya varios artistas originarios de Alcalá, como Gaspar de Rages o Raxis, sobrino de Rojas. En esta ciudad comenzó a trabajar en un taller de escultura, que se cree pudo ser el de Gaspar Núñez Delgado.
Los primeros datos de su estancia en Sevilla corresponden a junio de 1587, cuando contrajo matrimonio con Ana de Villegas, hija del ensamblador Juan Izquierdo, en la iglesia parroquial de San Vicente. De este matrimonio nacerían cinco hijos. El 1 de diciembre de 1588 compareció ante un tribunal examinador, compuesto por Gaspar de Águila y Miguel de Adán, para acreditar su suficiencia en la escultura y el diseño de retablos. En presencia del tribunal esculpió una figura vestida y otra desnuda, y realizó también el alzado de un retablo, siendo declarado "hábil y suficiente para ejercer dichos oficios y abrir tienda pública".
Se estableció en la colación de la Magdalena, viviendo en la calle de la Muela; allí moriría su esposa Ana en 1613. Montañés contrajo nuevamente matrimonio el 28 de abril de 1614 con Catalina de Salcedo y Sandoval, hija del pintor Diego de Salcedo, con la que tendría siete hijos. En el mes de agosto de 1591 fue encarcelado por sospecharse su implicación en el asesinato de un tal Luis Sánchez, permaneciendo en la cárcel dos años, hasta que la viuda le perdonó previa entrega de cien ducados.
La vida de Martínez Montañés en Sevilla fue una vida ordenada, profundamente religiosa, como había sido desde su infancia y que se cultivó durante su estancia en Sevilla, con un conocimiento más profundo de la Biblia y de textos de Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de Granada y San Juan de la Cruz. En consonancia con su religiosidad, varios de sus hijos profesaron órdenes religiosas. Perteneció a una agrupación religiosa llamada "Congregación de la Granada", que defendía ardientemente la concepción inmaculada de la Virgen María, lo que le provocó un problema con la Santa Inquisición en 1624, cuando la Inquisición secuestró y confiscó el archivo de la citada congregación y los documentos de muchos de sus miembros.Parece que relacionado con el seguimiento del que era objeto la congregación, en diciembre de 1620 solicitó que se hiciera información para acreditar su limpieza de sangre.
En el año 1629 enfermó, debiendo permanecer en cama durante cinco meses. En 1635 viajó a Madrid, donde había sido contratado para moldear en barro el busto del rey Felipe IV, que junto con el retrato ecuestre de Velázquez debían servir como modelo para una estatua ecuestre que iba a realizar el italiano Pietro Tacca. Esta estatua se encuentra actualmente en la plaza de Oriente de Madrid. En la capital pasó seis meses para la elaboración del trabajo. Durante su estancia fue retratado por Velázquez (Retrato de Juan Martínez Montañés), obra expuesta en el Museo del Prado. El escultor ya conocía a Velázquez de su etapa sevillana como aprendiz en el taller de Francisco Pacheco. Se conserva otro retrato del escultor, propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, en la actualidad expuesto en el Hospital de los Venerables, pintado por Francisco Varela, en el que se le representa esculpiendo el San Jerónimo de Santiponce. Para José Hernández Díaz, uno de los máximos especialistas en el escultor Montañéz, era un temperamento cicloide, proclive a reacciones violentas y a crisis depresivas.
Falleció en Sevilla, a los 81 años, víctima de la Epidemia de Peste de 1649 que asoló Sevilla y en la que murió casi el cincuenta por ciento de la población de la ciudad, siendo enterrado en la antigua parroquia de la Magdalena. - Alonso Cano: (1601-1667)Completando la tríada de pintores formados en la Sevilla del s.XVII e introductores en l
a misma del naturalismo deudor de Ribera, se encuentra, al lado de Pacheco y Velázquez, Alonso Cano; pintor, escultor, arquitecto, diseñador…un hombre en la línea de los grandes humanistas del pasado Renacimiento, interesado en muy diversas áreas del saber y enamorado en su madurez de una idealización y un clasicismo extraños en tiempos del Barroco tenebrista. Alonso Cano puede ser considerado asimismo como uno de los más importantes componentes del foco artístico escultórico granadino del s.XVII, e iniciador, junto con Pedro de Mena, de la segunda etapa dentro de la escultura española. Biografía de Alonso CanoAlonso Cano nace en 1601 en Granada, de padre retablista que decidirá la mudanza de la familia a Sevilla cuando el hijo cuente alrededor de doce años. Será en esta ciudad donde este versátil artista, pintor y autor de diseños para arquitectura, realice su formación como escultor, aprendiendo al lado de Martínez Montañés, y como pintor, durante un breve periodo, de la mano de Pacheco, cuya condición de maestro de Velázquez convertirá a ambos muchachos en condiscípulos.De esta inicial etapa andaluza data su primera obra fechada, un cuadro que representa a San Francisco de Borja (1624), además de una temprana e importante colaboracion en la Iglesia de Santa María de Lebrija (1629), diseñando y esculpiendo las piezas para el retablo de su altar mayor.Alonso va a residir en Sevilla hasta el año de 1638 en que se traslade a Madrid, donde realizará un descubrimiento que resultará clave en su producción posterior: las grandes colecciones de grabados y dibujos del rey.Su fama en la Corte será tal que, además de trabajar como pintor de cámara del Conde-Duque de Olivares, recibirá el encargo, junto a Velázquez, de seleccionar nuevas obras para el incendiado Palacio del Retiro y restaurar algunas de las dañadas. Lo cierto es que su vida fue bastante inquieta (aunque en su serena obra no se aprecie dicha circunstancia), llegando incluso a verse obligado a abandonar la Corte acusado de haber intervenido en el asesinato de su segunda esposa.Cano optará por retirarse a un exilio forzoso, Valencia en estos momentos (1644), donde permanecerá durante un corto periodo de tiempo antes de regresar a Madrid. Es fInalmente en esta ciudad donde se decanta por la pintura y se puede apreciar un cambio en su estilo, ahora mucho más delicado, que ya en su etapa sevillana había iniciado un viaje por la senda del clasicismo. Hacia 1652 regresará a su ciudad natal, donde permanecerá hasta su muerte en 1667, recibirá el cargo de racionero de la Catedral de Granada y llevará a cabo parte importante de su producción en la capilla mayor de la misma con una obra mariana seriada. Principales obras de Alonso Cano Lo cierto es que fue la pintura la técnica que más consiguió atraer la atención de Alonso Cano durante su vida, siendo igualmente con la que mayor cantidad de obras produjo, en detrimento de una prolificidad escultórica o arquitectónica.Pero, aunque su labor como escultor fue muy escasa, resulta muy representativa de la segunda mitad del s.XVII. Alonso Cano buscaba en las obras que realizaba, por encima de cualquier otra consideración, la belleza, algo que se puede apreciar en sus imágenes esbeltas, las cuales adoptan formas de huso y poseen rostros ovales, ropajes que se pliegan y la capacidad de transmitir una gran tranquilidad.En su arte, Cano, consiguió alcanzar un difícil equilibrio entre un ideal manifesto en su canon estético de belleza, y un realismo hijo del Barroco. Una de las piezas más representativas de dichas características es su famosísima escultura, que sentó las bases para una nueva tipología, de la Inmaculada Concepción (1654) encargada por el cabildo de la Catedral de Granada para ubicarla en lo alto de un facistol. Responde al modelo defendido por Pacheco y anticipa el Rococó. No es su única obra de importancia sin embargo, la mayoría de ellas en muy estrecha relación con su labor como retablista, siendo sus dos etapas andaluzas, sevillana y granadina, las que mayores frutos dieron en este terreno; así, realizó piezas excelentes, muchas de ellas vírgenes, en el retablo mayor de Lebrija, en la Catedral de Sevilla o en la de Granada.Será también en esta última donde lleve a cabo su labor más importante como arquitecto, diseñando la fachada (aprobada por el cabildo poco antes de su muerte), aunque no fue su único trabajo: una hoy día desparecida Iglesia del Convento del Ángel fue producto de su esfuerzo, al igual que se cree partes del Hospital Real de Granada.En lo que respecta a su producción pictórica, es imposible no sentir envidia por el conocimiento directo que tuvo de aquéllos cuyas influencias se aprecian en la misma, Velázquez el primero, seguido por un sinnúmero de maestros venecianos alojados en la colección real. Esto es importante porque contribuyó a definir su estilo, aún ligeramente tenebrista, aportando a su paleta esa suavidad tan característica de su obra posterior. En Madrid realizará algunos de sus mejores lienzos, como el conocido Milagro del Pozo, o el Descenso al limbo, junto con composiciones de vírgenes de una delicadeza cada vez mayor.Vírgenes serán asimismo las protagonistas del gran trabajo que cerrará su producción: el ciclo de la vida de la Virgen de la Catedral de Granada. De enormes dimesiones, y conformado por siete episodios, supone la culminación del clasicismo y el lirismo en la o
bra de Cano. - Pedro de Mena: Nace en Granada el año 1628 y desde niño se familiarizó con el oficio de escultor en el taller de su padre Alonso de Mena. Al quedar huérfano a los 18 años continuó trabajando con Bernardo de Mora. Con todo, el impulso definitivo a su formación se produjo al entrar en contacto con Alonso Cano, instalado de nuevo en la ciudad en 1652. Gracias a esta colaboración, Mena pudo asimilar unos procedimientos de trabajo más elaborados y un nuevo concepto estético que desarrolló por la vía de la perfección técnica y el realismo. El gran prestigio alcanzado en Granada y la recomendación de Cano, fueron decisivos para recibir, en 1658, el encargo de la sillería de coro de la catedral de Málaga, en la que desarrolló una iconografía de gran variedad en figuras casi exentas.
Un viaje a la corte hacia 1662 tuvo como resultado dos de sus obras más famosas: el San Francisco de la catedral de Toledo y la Magdalena de la Casa Profesa de los jesuitas en Madrid. En ellas se suma al virtuosismo anterior un concepto de hondura espiritual que las hace imprescindibles en el repertorio de las más importantes esculturas del siglo XVII español. El conocimiento de las obras y artistas castellanos le llevará a simplificar a partir de ahora las formas y volúmenes de sus figuras, sobrecargando en cambio su contenido espiritual. Algunas de sus creaciones de este momento (San Pedro de Alcántara, San Francisco, Magdalena Penitente, etc.) parecen la definición de estados del alma sólo envueltos por la materialidad indispensable para ser captados.
De vuelta a Málaga, donde fallecería en 1688, la abundancia de encargos le obliga a utilizar cada vez con más frecuencia el trabajo de taller, tendiendo a fórmulas seriadas en las que, sin embargo, nunca faltó calidad e incluso siguieron apareciendo obras maestras. Su fama de gran artista, de la que se enorgulleció firmando muchas obras, le permitió una clientela insigne, vida acomodada y distinciones como el nombramiento de escultor de la catedral de Toledo. Entre las creaciones originales de Mena más repetidas y divulgadas están los bustos de Dolorosas, caracterizadas todas ellas por rostro delicado de expresión afligida enmarcado por manto y velo de bordes finísimos, ojos de cristal algo elevados, párpados enrojecidos, lágrimas resbalando por las mejíllas y boca pequeña y entreabierta, todos ellos recursos plásticos que realzan el valor dramático de la obra.
LOS PINTORES DEL BARROCO ESPAÑOL
- José de Ribera:Pintor barroco español. Nació en Xátiva (Valencia) en 1591 y casi no se conocen datos sobre su primera for
mación artística, aunque aparece documentado en Italia, concretamente en Parma en 1611. Tras pasar por Roma, donde ingresó en la Academia de San Lucas llegó a Nápoles (1616), ciudad en la que va a desarrollar toda su carrera pictórica hasta su muerte en 1652 como el pintor favorito de los virreyes de España residentes en dicha ciudad, así como de diferentes congregaciones religiosas. En Nápoles fue conocido con el sobrenombre de el Españoleto, por su corta estatura. Ribera es el artista del Siglo de oro que participa de una manera más acentuada de los avances estilísticos del naturalismo tenebrista o claroscuro del pintor italiano Caravaggio, en la mayoría de sus dramáticas composiciones religiosas sus figuras destacan siempre gracias al recurso compositivo tenebrista, en el que un foco de luz dirigido en diagonal desde el exterior del cuadro crea las líneas maestras de la composición, dejando generalmente el fondo del cuadro sumido en una gran oscuridad y haciendo aparecer a los personajes muy contrastados con respecto a la luz. De esta forma, en obras como San Andrés (c. 1630-1632, Museo del Prado, Madrid), la representación del apóstol, verista, inmediata, analítica en la caracterización del rostro y el torso, destacando todo lo táctil, figurado a partir de modelos muy vulgares, presenta un claro contraste lumínico entre las zonas de luz y las de sombras. La mayor parte de sus temas pictóricos presentan una iconografía religiosa, el artista plasma de una forma muy explícita e intensamente emocional escenas de martirios como El martirio de San Felipe (1639), en el Museo del Prado, así como representaciones individuales de medias figuras o de cuerpo entero de los apóstoles (Apostolados). Sin embargo, realizó también obras de carácter profano, como figuras de filósofos (Arquímedes, 1630, Museo del Prado), temáticas mitológicas como el Sileno del Museo de Capodimonte de Nápoles de 1626 (es su primer cuadro firmado y fechado), representaciones alegóricas de los sentidos (Alegoría del tacto de 1632, Museo del Prado, conocido como El escultor ciego), y algunos retratos como Retrato de Magdalena Ventura con su marido (1631, Fundación Casa Ducal de Medinaceli, Palacio Lerma de Toledo). Por otro lado, dentro de su evolución estilística debemos destacar un segundo momento en el que Ribera, a partir de la década de 1630, abandona en parte ese tenebrismo caravaggesco tan férreo y se abre a un concepto pictórico más luminista, su paleta se aclara, aparecen en sus obras unos celajes de un vibrante azul junto a una mayor preocupación por el color, con tonalidades más variadas y una pincelada más fluida. Dicho cambio se debe a su propia reinterpretación de la pintura de Tiziano y Pablo Veronés, así como a la influencia que recibe de la pintura de Giovanni Lanfranco y a su conocimiento de la pintura flamenca, ya que tiene acceso a obras de Antonio Van Dyck y Petrus Paulus Rubens presentes en diferentes colecciones privadas napolitanas. Así, en El sueño de Jacob o en La Magdalena fechadas en 1639 y 1640 respectivamente (Museo del Prado), destacan sus típicos cielos azules de esta segunda etapa y la búsqueda de un concepto de perspectiva aérea llena de luminosidad transparente y formas evanescentes y vibrantes. Sin embargo, al final de la década de 1640, Ribera va a experimentar un nuevo cambio estilístico que le vuelve a acercar en cierta medida a las composiciones tenebristas de su primer momento pictórico sin abandonar los avances de su segunda etapa, las causas fueron sus desgraciadas circunstancias personales (una larga enfermedad que le impide casi seguir pintando y la supuesta o posible deshonra sufrida por su hija o sobrina), unidas a los graves problemas de tipo político que se vivían en Nápoles por aquellos años (la revuelta de Masaniello de 1647 contra los virreyes españoles reprimida de forma violenta). Son ejemplos de este momento La Inmaculada Concepción (1650) y San Jerónimo penitente (1652). - Francisco de Zurbarán:(Fuente de Cantos, 1598 - M
adrid, 1664) Pintor español. A los quince años Francisco de Zurbarán se trasladó a Sevilla, donde fue discípulo del pintor Pedro Díaz de Villanueva, y donde conoció a Velázquez. Contrajo matrimonio con María Páez en 1617, y desde ese año hasta 1628 permaneció en Llerena (Extremadura). Aunque existen noticias documentales de distintas obras realizadas por Zurbarán durante este tiempo, no se conoce ninguna que con seguridad pueda situarse en esta época.
En 1625 Zurbarán se casó en segundas nupcias con Beatriz Morales. En 1627 pintó su primera gran obra importante firmada y datada: la Crucifixión del oratorio de la sacristía del convento dominico sevillano de San Pablo el Real, para el que en 1626 había contratado la realización de veintiún cuadros en ocho meses. Entre 1628 y 1629 llevó a cabo un ciclo de pinturas para el colegio franciscano de San Buenaventura.
El arte de Zurbarán aparece ya perfectamente definido, y se aprecian en su pintura la fuerza realista propia de los mejores pintores españoles de la época, su sentido de la ordenación y de la monumentalidad; el fondo oscuro de sus cuadros subraya ya entonces la presencia volumétrica de las figuras. En 1629 se estableció en Sevilla por invitación del Consejo Municipal de la ciudad, y era tan grande su reputación como pintor, que no tuvo que pasar el tradicional examen para ejercer su oficio. Entre 1630 y 1639 se sitúa la etapa más fecunda de la obra de este artista, que abarca tanto naturalezas muertas (Bodegón con naranjas, 1633) como obras de tema religioso (Visión del beato Alonso Rodríguez, 1630; Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, 1631; Santa Margarita; Santa Isabel de Portugal).
Llamado a Madrid en 1634, participó en la decoración del salón de Reinos del Buen Retiro (La defensa de Cádiz contra los ingleses, y una serie de los Trabajos de Hércules); durante este período, y siguiendo el ejemplo de Velázquez, renunció al tenebrismo; en el clasicismo toscano, influido a veces por los maestros venecianos, encontró un estilo acorde con sus aspiraciones. Las pinturas del retablo de la capilla de San Pedro de la catedral de Sevilla (1635-1636) permiten apreciar su evolución artística.
Otra vez en Sevilla, trabajó para el convento de la Merced Descalza (1636), para el que pintó varias obras religiosas. Pintó también varios cuadros para la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, en Llerena, y para la cartuja de la Defensión de Jerez de la Frontera, y en 1639 firmó un contrato con el monasterio de San Jerónimo de Guadalupe para la realización de varios cuadros. Son especialmente destacables las obras realizadas para la cartuja de las Cuevas de Sevilla (San Bruno y el papa Urbano II, San Hugo en el refectorio de los cartujos, Virgen de los cartujos).
En 1639 enviudó de nuevo, y en 1644 casó en terceras nupcias con la hija de un orfebre, Leonor de Tordera. En 1650 pintó la Anunciación para el conde de Peñaranda; muestra aquí un nuevo estilo, en el que el uso del difuminado intenta atenuar la rigidez de las formas. En su Inmaculada Concepción niña (1656) se detecta además una clara influencia de Guido Reni. En 1658 se trasladó a Madrid, donde parece que pintó bastante, aunque su arte no pudo adaptarse al cambio general del gusto, orientado hacia el pleno barroco. - Juan Carreño:El estilo de este pintor avilesino se encuadra dentro del barroco, perteneciendo a la Escuela E
spañola del Siglo de Oro, y estando ligeramente influido por Velázquez, Van Dyck y Rubens. Entre sus discípulos destacan Juan Martín Cabezalero, Mateo Cerezo, José Jiménez Donoso, y otros.
Nacido en Avilés, Asturias, hijo natural[1] en el seno de una familia aristocrática (de hecho, en 1658, fue elegido como representante de la villa de Madrid por el estado de la nobleza) estudió con Pedro de las Cuevas y Bartolomé Román. Supo captar con elegancia y psicología los personajes de la Corte madrileña, lo que le valió ascender en ella, y ser nombrado Ayuda de la Furriera en 1669, Pintor del Rey en septiembre de 1669, y en estrecha competencia con su antiguo colaborador y amigo, Francisco Ricci, Pintor de Cámara, en 1671, lo que enfrió las hasta entonces buenas relaciones entre ambos. A partir de este punto, su obra se vuelve eminentemente retratista, habiendo realizado sin embargo junto a Francisco Ricci, unos frescos de tema religioso en la Catedral de Toledo, en la Capilla de las Reliquias, unas pinturas a la témpera, luego repintadas al fresco en la iglesia de Atocha de Madrid, y unas pinturas de la vida de San Isidro Labrador en la Capilla del mismo Santo, en la iglesia de San Andrés.
Desgraciadamente, al igual que con el conjunto de pinturas al fresco y la témpera, de asunto mitológico, y probablemente influido por Tiziano, en opinión de Alfonso E. Pérez Sánchez, que realizaron juntos para el Alcázar de Madrid, bajo la dirección de Angelo Michele Colonna y Agostino Mitelli, todo esto ha desaparecido. Ha sobrevivido hasta hoy, sin embargo, el conjunto de pinturas que sobre la Vida de San Antonio, ambos realizaron para la iglesia de San Antonio de los Alemanes (o los Portugueses) de Madrid.
Se cuenta que, pese a su origen noble, rechazó, a diferencia de Velázquez, la dignidad de Caballero de la Orden de Santiago con las siguientes palabras, en loa del Arte de la Pintura: "La pintura no precisa honores. Puede darlos al mundo entero". Antonio Palomino en su Museo Pictórico, alaba su discreción, modestia y buen natural, siendo Carreño siempre cordial y amigable en su trato con otros artistas de la época. A su muerte, su viuda, que le sobrevivió, completó su testamento con diversos legados para varios amigos y discípulos, que incluían a Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia, Pedro Ruiz González y Jerónimo Ezquerra.
De su impresionante legado de retratos existe una gran muestra en el Museo del Prado y una buena representación en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Utilizó el tipo de retrato oficial elaborado desde Antonio Moro en el siglo XVI: un retrato austero, solemne, de gran refinamiento cromático y, generalmente, con pocas alusiones explícitas a la dignidad del retratado; a esta escuela de retratistas pertenecieron también: Sánchez Coello, Sofonisba Anguissola y el propio Velázquez. - Claudio Coello:Claudio Coello (Madrid, 1642 -Madrid, 20 de abril de 1
693) fue un pintor barroco español. Influido por muchos otros artistas, incluido Diego Velázquez quien también descendía de portugueses. Coello es considerado el último gran pintor español del siglo XVII.
Afincado en Madrid, inició su educación artística en el taller de su padre, sin embargo su verdadera formación transcurre en el taller de Francisco Rizi. Más tarde viajó a Italia, pero no se sabe mucho de su estancia en aquellas tierras y sólo existe un dibujo de la casa de Rienzi en Roma hecho por Coello. El gusto por los motivos clásicos y la influencia de sus pintores, como la de Carlo Dolci, que se percibe en su primer lienzo conocido, Jesús a la puerta del Templo, firmado en 1660 y conservado en el Museo del Prado. Cuatro años más tarde realiza un obra importante: Triunfo de San Agustín, cuya aparatosa escenografía delata la influencia flamenca. - Bartolomé Esteban Murillo:Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617 – Cádiz, 3 de abril de 1682) fue un pintor e
spañol del siglo XVII. Es una de las figuras más importantes de la pintura barroca española.
Nació en 1617 en la ciudad de Sevilla. Fue bautizado en la parroquia de Santa María Magdalena de la ciudad de Sevilla. Fue el menor de catorce hermanos. Su padre era un cirujano barbero llamado Gaspar Esteban, siendo por tanto Esteban su primer apellido. Su madre se llamaba María Pérez Murillo, de quien tomó el apellido para firmar su obra, como hizo Velázquez. Al morir sus padres cuando tan sólo tenía 10 años, pasa al cuidado de una de sus hermanas mayores, Ana, casada con un barbero cirujano, Juan Agustín de Lagares, con quien el joven Bartolomé mantendría muy buena relación.
DIEGO VELÁZQUEZ
- Maestro sin par del arte pictórico, el sevillano Diego Velázquez adornó su carácter con una discreción, reserva y serenidad tal que, si bien mucho se puede decir y se ha dicho sobre su obra, poco se sabe y probablemente nunca se sabrá más sobre su psicología. Joven disciplinado y concienzudo, no debieron de gustarle demasiado las bofetadas con que salpimentaba sus enseñanzas el maestro pintor Herrera el Viejo, con quien al parecer pasó una breve temporada, antes de adscribirse, a los doce años, al taller de ese modesto pintor y excelente persona que fuera Francisco Pacheco. De él provienen las primeras noticias, al tiempo que los primeros encomios, del que sería el mayor pintor barroco español y, sin duda, uno de los más grandes artistas del mundo en cualquier edad.
La mirada melancólica
Diego Velázquez fue hijo primogénito de un hidalgo no demasiado rico perteneciente a una familia oriunda de Portugal, tal vez de Oporto, aunque ya nacido en Sevilla, llamado Juan Rodríguez, y de Jerónima Velázquez, también mujer de abolengo pero escasa de patrimonio. En el día de su bautismo, Juan echó las campanas al vuelo (previo pago de una módica suma al sacristán), convidó luego a los allegados a clarete y a tortas de San Juan de Alfarache y entretuvo a la chiquillería vitoreante con monedas de poco monto que arrojó por la ventana. No le había de defraudar este dispendio y estos festejos el vástago recién llegado, que se mostró dócil a los deseos paternos durante su infancia e ingresó en el taller de Francisco Pacheco sin rechistar.
Detalle del Autorretrato de 1643 (Galería de los Uffizi)
El muchacho dio pruebas precocísimas de su maña como dibujante y aprendía tan vertiginosamente el sutil arte de los colores que el bueno de Pacheco no osó torcer su genio y lo condujo con suavidad por donde la inspiración del joven lo llevaba. Entre maestro y discípulo se estrechó desde entonces una firme amistad basada en la admiración y en el razonable orgullo de Pacheco y en la gratitud del despierto muchacho. Estos lazos terminaron de anudarse cuando el viejo pintor se determinó a otorgar la mano de su hija Juana a su aventajado alumno de diecinueve años.
Sobre las razones que le decidieron a favorecer este matrimonio escribe Pacheco: "Después de cinco años de educación y enseñanza le casé con mi hija, movido por su virtud, limpieza, y buenas partes, y de las esperanzas de su natural y grande ingenio. Y porque es mayor la honra de maestro que la de suegro, ha sido justo estorbar el atrevimiento de alguno que se quiere atribuir esta gloria, quitándome la corona de mis postreros años. No tengo por mengua aventajarse el maestro al discípulo, ni perdió Leonardo de Vinci por tener a Rafael por discípulo, ni Jorge de Castelfranco a Tiziano, ni Platón a Aristóteles, pues no le quitó el nombre de divino."
A la conquista de la corte
Pronto se le hizo pequeña Sevilla a Velázquez e intentó ganar una colocación en la corte, donde se había instalado recientemente Felipe IV, rey de pocas luces diplomáticas aunque muy aficionado a las artes y que con el tiempo llegaría a sentir por el pintor una gran devoción y hasta una rara necesidad de su compañía. En su primer viaje a Madrid no tuvo suerte, pues tenía menester de muchas recomendaciones para acceder a palacio y se volvió a su tierra natal sin haber cosechado el menor éxito. Hubiera sido una verdadera lástima que su protector y suegro no le hubiese encarecido y animado a intentarlo de nuevo al año siguiente, porque de otro modo el prometedor Diego hubiera quedado confinado en un ambiente excesivamente provinciano, ajeno a los nuevos aires que circulaban por los ambientes cosmopolitas de las cortes de Europa.
En Sevilla, durante lo que se ha dado en llamar, con artificio erudito de historiador, su primera época (aunque la obra de Velázquez es el resultado de una búsqueda incesante), su estilo sigue al de los manieristas y los estudiosos del arte veneciano, como Juan de Roelas, pero adoptando los claroscuros impresionantes de Caravaggio, bien que esta última influencia haya sido discutida. No obstante, Velázquez se decantará pronto por un realismo barroco, seguido igualmente por Zurbarán o Alonso Cano, audaz y estremecido, grave y lleno de contrastes.
Los tres músicos (hacia 1618)
Dicho realismo, en su vertiente más popular, había sido frecuentado por la literatura de la época y ese mismo aire de novela picaresca aparece en los Almuerzos que guardan los museos de Leningrado y Budapest, así como en Tres músicos, donde, sin embargo, desaparece el humor para concentrarse el tema en la descripción de la maltrecha dignidad de sus protagonistas. Más curioso es aún cómo, también por aquella época, utiliza los encargos de asuntos religiosos para arrimar el ascua a su sardina y, dejando en un fondo remoto el episodio que da título al cuadro, pasan a un primer plano de la representación rudos personajes del pueblo y minuciosos bodegones donde se acumulan los objetos de la pobre vida cotidiana. Es el caso de Cristo en casa de Marta y María, cuadro en el que adquiere plena relevancia la cocina y sus habitantes, el pescado, las vasijas, los elementos más humildes.
El Museo del Prado guarda igualmente pinturas del período sevillano, como el espléndido lienzo La adoración de los Reyes Magos, fechado en 1619, poco después de su matrimonio y de que Juana le diese descendencia, y donde se ha querido ver, sobre todo en los rasgos infantiles del Niño Jesús, un homenaje a su familia y un hálito de la felicidad del flamante padre. Es seguro, por lo demás, que los Reyes Magos son auténticos retratos, no idealizaciones más o menos convencionales, y en ello se revela también la verdadera vocación de quien sería el más grande retratista de su tiempo. En su segunda intentona en Madrid, ya convenientemente pertrechado de avales, recibió Velázquez las mercedes y favores del conde duque de Olivares, quien le consiguió su gran oportunidad al recomendarle para que hiciera un retrato del nuevo monarca.
Felipe IV quedó tan complacido por esta obra que inmediatamente lo nombró pintor de la corte, obligando a Velázquez a trasladar su residencia a la capital y a vivir en el Palacio Real. En sus primeros años madrileños el artista fue sustituyendo sus característicos tonos terrosos por una insólita gama de grises que con el tiempo sería su recurso más admirable y un vivo exponente de su genio sutil.
La impresión del paisaje
Hacia 1629 pinta Velázquez su primer gran cuadro de tema mitológico, llamado Los Borrachos porque el asunto dedicado a Baco se convierte en sus manos en una estampa de las francachelas populares de la época; al año siguiente llega a Madrid Rubens, con quien mantuvo una buena y leal amistad; Rubens le recomienda que no deje de visitar Italia, donde su arte podrá depurarse y ennoblecerse. Empeñado desde entonces en ello, consigue, tras mucho insistir, licencia del rey y, saliendo del puerto de Barcelona, desembarca en Génova en 1629. Visita Verona, Ferrara, Loreto, Bolonia, Nápoles y Roma, sin apenas pintar nada, pero estudiándolo todo, memorizando gamas de colores, audaces composiciones, raras atmósferas, luces insólitas.
Probablemente entonces, aunque hay quien sostiene que fue en su segundo viaje a Roma, pinta las maravillosas Vistas del Jardín maravilloso en Roma. En estos deliciosos parajes vivió el español gracias a la recomendación de su embajador y, allí, al aire libre, tomó sus apuntes geniales. Son, en realidad, paisajes románticos, melancólicos, intemporales, casi impresionistas por su libertad de trazo, pese a ser en más de dos siglos anteriores a los cuadros de ese estilo, y quizás aún más perfectos en la captura del instante luminoso huidizo, del aire limpio y quieto apresado por la tupida vegetación y la escenográfica arquitectura. Y lo más asombroso es que estas imágenes que hoy conserva el Museo del Prado, inolvidables cuando se han visto una sola vez, fueron pintadas como al desgaire, como ejercicio ocioso y gratuito, sobre pequeños lienzos que no alcanzan el medio metro de alto y poco menos de ancho, pero que resumen, con impecable evidencia, la suprema sabiduría alcanzada en aquellos años por Velázquez.
Bien es cierto que, a su regreso a España, realizó obras de mayor envergadura y empaque, como La rendición de Breda, también conocida por Las lanzas, pero en esta pintura de compromiso, terminada en 1635 para el Salón de los Reinos en el recién inaugurado Palacio del Buen Retiro, también conmueve más lo anecdótico que la pomposa rememoración del pasado triunfo de un predecesor de Felipe IV.
Detalle de El niño de Vallecas (1643-45)
Durante los años treinta y cuarenta del siglo fue Velázquez el pintor no sólo de su abúlico rey, sino de las "sabandijas de palacio", de los bufones como El Bobo de Coria, Diego de Acedo el Primo y el Niño de Vallecas, y después de su segundo viaje a Italia para comprar obras de arte en nombre de Su Majestad, su paleta produjo tres obras maestras insuperables y sumamente conocidas. La Venus del espejo, conservada en la National Gallery de Londres, es célebre por ser uno de los pocos desnudos de autor español de la época que se han conservado, aunque se le supongan hasta tres más al pintor sevillano, para el cual tal vez sirviera de modelo la escandalosa y bella actriz Damiana, amante del alocado marqués de Heliche.
Para la realización de Las Hilanderas, radicada actualmente en el Museo del Prado, Velázquez plantó su caballete en la Fábrica de Tapices de la calle de Santa Isabel de Madrid. La representación del momento irrepetible de las mujeres alrededor de la rueca giratoria hizo pronto olvidar que se trataba de un tema mitológico (la fábula de Palas y Aracne) creyéndose desde antiguo que se trataba de un cuadro de género.
Las Meninas
De entre los retratos que realizó de la familia real, hay uno que goza de inmensa fama, y se ha convertido en el paradigma de la obra del pintor: Velázquez y la familia real o Las Meninas. Este cuadro, que ha dado lugar a multitud de interpretaciones, tiene como marco espacial la habitación más importante del apartamento del palacio Real en el que vivía el pintor. En la obra aparece el mismo Velázquez frente al caballete con la cruz de la Orden de Santiago, aunque la distinción fue añadida después a su muerte por orden del rey, ya que Velázquez todavía no la había recibido cuando pintó el cuadro.
En el fondo de la habitación, un espejo refleja la imagen del rey y de la reina; en el centro aparece la infanta Margarita acompañada por dos doncellas reales, y a la derecha del cuadro, en primer plano, figuran la enana Mari-Bárbola y el enano Nicolás de Pertusato, que intenta despertar con el pie a un mastín tumbado en el suelo. Detrás de este grupo hay dos figuras y finalmente, al lado de la escalera, vemos al mayordomo de la reina.
Detalles de Las Meninas (1656)
La composición es de una gran complejidad y constituye un extraordinario ejemplo de pintura de una pintura: los reyes se representan indirectamente, vistos a través de un espejo, mientras que por lo que respecta a los protagonistas de la obra, la infanta y sus acompañantes, no se sabe si son el tema del cuadro en que está trabajando Velázquez o bien si están mirando pintar al artista. Por último, el espectador se siente incluido en el espacio del cuadro, ya que el espejo con las imágenes de los reyes le hace suponer que están contemplando la misma escena que él pero a sus espaldas. Dicho de otro modo, el espectador ocupa ilusoriamente el lugar de los retratados, el lugar de los reyes, y este hecho ha dado pábulo a incesantes especulaciones. Desde el punto de vista de la factura, es una obra de prodigiosa ejecución, incluso dentro de la pintura del artista. Las pinceladas son como toques de luz que modelan los vestidos y los cuerpos, dotándolos de una gran vivacidad.
Por empeño personal de Felipe IV, Velázquez recibiría, un año antes de morir en Madrid el 6 de agosto de 1660, la preciada distinción de caballero de la Orden de Santiago, un honor no concedido nunca ni antes ni después a pintor alguno. Y aunque, al demoler la iglesia, nadie recordaba que sus restos habían sido sepultados en la Parroquia de San Juan Bautista, cuando en 1990 se organizó una magna retrospectiva de su obra en el Museo del Prado, miles y miles de personas llegadas de todos los puntos cardinales afluyeron incesantemente para reír el gesto idiota del bufón Calabacillas, admirar la pincelada que plasma el vestido de una infanta, interrogar la estampa ecuestre del conde duque de Olivares y respirar el aire penumbroso del siglo XVII aquietado e inmortalizado en los cuadros de Velázquez.





